Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2011.

Muriño

"Junto a aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma.
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento."
Salmo 23.

Chusquerillo avinagrado con cara de taxista y complejo de Napoleón.

 

 

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01/06/2011 09:02 Retólicas del vallico ;?> No hay comentarios. Comentar.

Fuera de hora

Bajo una acacia esperaba pacientemente, oculta tras unas gafas de sol, girando su muñeca al sentido de las agujas del reloj.

-¿Me esperabas?, dijo él.
-No... pero llegas justo a tiempo, respondió ella.

Hizo una bolita con el tique sancionador y se la puso en la mano.

Nunca llegaría a ver que, al reverso, ella había escrito su número de teléfono.

 

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03/06/2011 13:34 Retólicas del vallico ;?> No hay comentarios. Comentar.


El pianista del Palace

Erguido, con los brazos deslizándose sobre el teclado y esos dedos ágiles que parecían querer llegar allá donde su cabeza se encontraba desde el mismo instante en que atravesó la puerta. Unos pocos, los más educados, le agraciaban con un leve asentimiento de cabeza a la par que levantaban ligeramente su copa esbozando la bobalicona sonrisa de la saciedad. La mayor parte lo tenía como música de fondo de sus conversaciones banales. La melodía era periódicamente aderezada las sonoras carcajadas de una u otra mesa.

Su presencia no se debía precisamente al gran amor por las artes del respetable, sino por una simple cuestión de estatus.

El estómago se alegraba de la estupidez ajena, pero él se sabía incapacitado para la gratitud.

 

 

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07/06/2011 20:59 Retólicas del vallico ;?> No hay comentarios. Comentar.

La ignorancia

No sabía leer las manillas del reloj.

No quería admitir que el tiempo se le escurría.

 

 

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08/06/2011 19:25 Retólicas del vallico ;?> No hay comentarios. Comentar.

Intercambio cultural

Allí dentro olía a rayos. Una cucarachita roja correteaba sobre la colcha. Me ofreció té preparado con agua marronuzca. Le dije "No me gusta el té, gracias", pensando: "No me gusta el agua sucia, gilipollas".

La mesa era una tabla de planchar que habitualmente ejercía de armarito de entrada. De vez en cuando a mi lado pasaba una gran mosca procedente de lo que él, optimista patológico, llamaba cocina.

Efectivamente, una experiencia, pero de las malas.

 

 

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09/06/2011 20:38 Retólicas del vallico ;?> Hay 1 comentario.

Deep blue

En las brumosas tierras del norte moraba una sirena desoceanada (pues como todo el mundo sabe, a ellas no se las destierra). La cola, con el tiempo, se le había escindido en dos, transformándose en unas potentes piernas que, ahora, le propulsaban por tierra firme. Los pulmones se le empequeñecieron, pues ya no le hacía falta tanto aire para las largas inmersiones, y dejaron espacio libre para la grandeza de su corazón.

Su antiguo pelo de coral ahora se ofrecía sedoso al viento y, de cuando en cuando, también a las manos de los hombres. Se sentía por momentos extraviada, oyendo por doquier los cantos de sirena de sus sueños, acaso los de su querida familia subacuática. Afortunadamente, hacía tiempo que ya había olvidado su vida anterior.

Mas siempre volvía a casa cuando, mientras se arreglaba frente al espejo, buceaba en el azul marino de su profundo iris.

 

 

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13/06/2011 19:38 Retólicas del vallico ;?> No hay comentarios. Comentar.

Amo

El anciano que aseguraba la portería de la finca sólo era un objeto más.

 

 

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20/06/2011 21:45 Retólicas del vallico ;?> No hay comentarios. Comentar.

Sistema

Decidió tragarse vivos los moscardones que interrumpían su siesta bajo el puente.

Confiado estaba, de que sus zumbidos acallarían los gruñidos de ése radical, llamado estómago.

 

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22/06/2011 17:10 Retólicas del vallico ;?> No hay comentarios. Comentar.

La vía de los ingleses

Le engendraron con destino a cuidar de los bienes familiares guardados en la cija.

Torpe como era, no se molestaron en enseñarle casi nada, sólo insistieron en que debía caminar por la derecha de la senda. A base de patear, conoció como nadie los enredados cordeles y cañadas, siempre escuchando la única emisora que por allí se sintonizaba.

A las tantas, acabado el baile, desde el pueblo vecino regresaría siguiendo la ruta más recta, confiado en ver llegar al tren de frente.

Fue al señor cura párroco a quien se le ocurrió, tras el responso, apodar a esa centenaria línea de ferrocarril como la siniestra.

 

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24/06/2011 12:43 Retólicas del vallico ;?> Hay 3 comentarios.