The Lord of the rings

Tenía las facciones tan angulosas, la piel de un negro tan brillante como la pizarra mojada. Estropajo por pelo, y dos brasas de antracita incandescente por pupilas, dos brasas que te quemaban cuando te miraban.

Su reloj dorado, monstruoso, llevaba una mano todopoderosa con la que podía mover todos los hilos, una mano ambiciosa con forma de cazo, que salía de un traje negro, de un coche negro con banderas, un cazo prolongación de una inmensurable y lujuriosa panza.

Disparaba sus palabras por ráfagas imprecisas, atropelladas y violentas, como las de las ametralladoras que había manejado años antes, aquel día en el que decidió tomar prestado el reloj resplandeciente de su predecesor.

 

 

04/01/2011 18:03 Retólicas del vallico ;?>

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