El Tío Vivo

Traslación, rotación, precesión, nutación y bamboleo de Chandler no le eran suficientes. Se hizo trapecista porque no quería vivir atado al suelo como una tomatera. Cierto día debió madurar de golpe, cayendo como la famosa manzana de Newton. Entonces, sus fracturas y él decidieron cambiar todo para que nada cambiase y trocó circo por feria, y siguió saboreando asfalto, cada vez más aderezado con brebaje escocés.

Solía salir tambaleándose del bar del pueblo antes de volver a vender las entradas del carrusel.

Por la mañana, siempre nueva inquietud creciente y esos fríos temblores.

Los eminentes doctores Korsakoff y Wernicke, su amigo Johnny Walker, una señora azul con trompa, y quién sabe si el mismísimo Johannes Kepler, le esperaron aquel día en el tercer escalón de la caravana.

 

 

 

26/08/2010 11:27 Retólicas del vallico ;?>

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