Frito
Comprobó, no sin pesar, que el vórtice se escindía en dos subuniversos de dimensiones similares, pero difíciles de calibrar. El fluído nuclear invadía lenta pero inexorablemente la blanca superficie hasta estancarse en los bordes crepitantes de la plana corteza. El desbordamiento era cuestión de décimas de segundo.
La mancha amarilla se extendió por el basamento con ligereza, casi aliviada por entregarse a la entropía, reprimiendo las fuerzas que la habían mantenido durante tan largo periodo encapsulada.
No cabía duda. Había llegado el ineluctable momento de pringar.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Descargar
Fecha: 01/08/2010 19:07.
Autor: Djanker
D.
Fecha: 02/08/2010 00:42.







