Catecúmena
Esperaba a las aspirantes en la pila granítica, esquinada tras la cancela de entrada al templo.
Les ofrecía compartir el agua consagrada, que recogía con sus célibes yemas.
Ansiosas por aprender, todas aceptaban la pureza de tan benditos dedos.
07/07/2010 20:09 Retólicas del vallico ;?>
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