Microensayo sobre la ceguera
Bajaba por la cuesta a toda velocidad. De frente, mirándome a la cara, desafiante, aparecio un niñato con su bicicrós. No se apartaba de enmedio. Pues se va a tener que quitar por mis pelotas, que a vacilón no me gana ni Cris...
Tras el choque, dolorido, cuando ya me levantaba para insultarle, comprendí que el chavalín con gafas de culo de vaso apenas veía a dos palmos. Poco más tardé en darme cuenta de quién estaba más ciego de los dos.
Comentarios » Ir a formulario







