Hermano de sangre

La satisfacción, con los años, fue degenerando en aburrimiento. El ambiente provinciano del paraíso hacía que cada gesto fuera cobrando una dimensión desmesurada a sus ojos enajenados. La preferencia de Él por el otro escondía sin duda algo siniestro, amenazante.

La última gota de ácido rencor le cegó en el mismo momento en el que sostenía una quijada de burro.

 

26/05/2010 13:03 Retólicas del vallico ;?>

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