El gato negro

Todas las mañanas, al pasar cerca de la ventana, entreabría sus ranuras para mirarme, no sé si con desgana o recelo. A mi me parecía siempre una mirada burlesca. Luego se solía estirar, enseñando sus garras afiladas y ocupando todo su brillante pelaje en un comodísimo canasto acolchado antes de darme la espalda y volver a dormitar.

Al otro lado de la ventana, frente a un viento helador, yo seguía avanzando, sin mucho convencimiento, hacia mi despacho.

 

 

23/04/2010 00:43 Retólicas del vallico ;?>

Comentarios » Ir a formulario

Autor: Macdito

Qué bien escogida esta historia... me resulta muy cercana.

Recuerdos para ese felino llamado Tristán.

Fecha: 23/04/2010 11:01.


gravatar.comAutor: Djanker

REcuerdos tb para Isolda!
:>)
D.

Fecha: 24/04/2010 13:11.


Añadir un comentario



No será mostrado.

(opcional)