Viático
Una espiración y el pueblo pasó de pedanía a cementerio.
El sacerdote acudió a declamar un último responso a la parroquia ya deshabitada. Su feligrés seguro que esta vez no acudiría a comulgar, pues la noche pasada ya recibió el postrer sacramento: su frente fría permanecía horizontal y unjida con el óleo bendecido.
Sus palabras se las llevaba el viento, esta vez más que ninguna, pero una euforia triste, algo parecido a un orgullo impío hizo que comenzara a brotar verdad destilada, Pura Verdad, por sus labios. Verdad vomitada al ancho cielo, a los trigales, a los muros de adobe, a los ladridos del perro. Verdad que no se amoldaba a fieles, ni a las buenas formas, ni a la necesidad de ser comprendido, valorado o escuchado, tampoco al deseo de provocar reacción alguna.
Por primera y única vez nunca olvidaría su propio sermón.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Macito
Poco a poco vamos usando todo el vocabulario negro de la liturgia que da para muchas historias.
Fecha: 08/03/2010 18:21.
Autor: Djanker
D.
Fecha: 08/03/2010 22:09.
Autor: Macito II
Sobre extremaunciones está "Segunda comunión"...
Fecha: 09/03/2010 09:38.







