Había una vez...

...unos garantes de la sensatez y el sentido común, unos razonables moderados, con gaviotas por bandera y sin pájaros en la cabeza, ávidos de un poder perdido en  cuatro trenes que nunca llegaron por cuatro bombas que nunca debieron estallar. Lamesotanas y chupacorbatas, no vaya usted a tachar de idealistas a estos defensores de la moral -¿cabe mayor idealismo?- y de un ambiguo (y antiguo) "como Dios manda" que acaso quiera decir "como queremos nosotros". Unos puercos rollizos a los que se ve venir, y se les huele, de lejos. "¡Estos sí que tienen los pies en la tierra!" quieren que pensemos, aunque todos sepamos de lo que están cubiertos...

También estaban los negacionistas de la crisis, los relativistas del desempleo, lanzadores de globos sondas, científicos de la gaseosa, casamaricas, proaborcionistas, fustigacuras, mamporreros de sindicatos, aliadores de civilizaciones, dialogantes con etarras y coleccionistas de bienintencionaduras varias. Exportadores de ridículo y hazmerreir más allá de nuestras fronteras, tibios patológicos, incapaces que se nutren de felices ocurrencias, más falsos que un euro de cartón y más tolones que Pichote, ese que metió la picha en un bote. Desenterradores de un pasado que a nadie importa. Enterradores de un futuro que nadie vislumbra.

Como timones de la gobernabilidad, grupúsculos sobre-representados de nacionalistas sólo interesados en arrimar el ascua a su sardina y tirar de la manta hasta que se rompa, si puede ser, quedándose con el mayor trozo de tela posible.

En medio, pintando monas, cuatro gatos rojos y una rosa desertora.

 

 

11/02/2010 17:41 Retólicas del vallico ;?>

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