La hija del taxidermista

Ensimismada, la chiquilla disfrutaba contemplando su brillante sonrisa invertida en los ojos glaucos, azabache, sin vida, de mochuelos, cornejas y autillos.

Él era un maestro en el arte de la fotografía tridimensional o de la bioescultura, como le gustaba llamar; de la limpieza, desuello, curtido, relleno, cosido y demás etapas del embalsamamiento. Para la maruja del tercero, un enfermo de rostro pálido y andares trémulos. Eso sí, el viudo tenía la disculpa de habérselas apañado para criar a una chica tan lozana y alegre.

Tan alegre porque sabía - su padre nunca miente - que un día volvería a ver a mamá.

 

 

28/10/2009 17:11 Retólicas del vallico ;?>

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Autor: Macdito

Umm, pues no sabía yo que Norman Bates había tenido una hija...

No se me ocurre una idea mejor para dar color a tanto fotograma en blanco y negro, je je

Fecha: 03/11/2009 13:56.


gravatar.comAutor: Djanker

Con Norman Bates nunca se sabe... ;-)

Fecha: 09/11/2009 11:02.


gravatar.comAutor: Albero

La transición de la belleza al horror la materializa la aparición en el relato de la "maruja del tercero". En ese preciso instante ya sabe uno que se cuece algo muy chungo.

Fecha: 16/11/2009 18:52.


gravatar.comAutor: Djanker

Tiene razon, Albero, poca gente a sufrido a vampiros, frankesteines, normanbates, etc... pero muchos seguro que hemos sufrido (a veces sin saberlo) la critica, velada o no, de cara o de costado, de este funesto personaje... jeje
D.

Fecha: 18/11/2009 09:18.


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