Palomina
Noé no podía aguantar sus insoportables arrullos, así que se les ordenó desembarcar. Pero ellas, secretamente, sobrevolaron el arca durante cuarenta días, bajando a descansar al palo mayor durante cada una de sus cuarenta noches.
Cuando las aguas volvieron a su cauce, la pareja se conjuró para hacer la afrenta inolvidable a los descendientes de aquel malnacido, nieto de Matusalén, hijo de Lamec y, seguramente, también de una perra.
Las siguientes generaciones de palominos serían las encargadas de torpedear a excrementazos al, tan inhumano, género humano.
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Autor: A.
Fecha: 01/10/2009 15:48.
Autor: Djanker
D.
Fecha: 02/10/2009 01:17.
Autor: Albero
Fecha: 06/10/2009 10:47.
Autor: Djanker
D.
Fecha: 07/10/2009 00:59.







