Clausura
Cerró la boca, esa por la que sólo podrían salir insensateces. Se tragó sus palabras, para que el viento no hiciera visibles sus sentimientos. Se mordió los labios para no mordérselos a ella. Y cerró los ojos, para que su mirada se dejara de acostumbrar a tanta belleza, para que su ausencia no le doliera tanto. Y dejó de pensar, si se puede llamar pensar (verbo demasiado racional) a pensar en ella.
Y decidió no salir de casa por miedo a encontrársela. Y se tapó los oidos con música, para no escuchar su voz, tan dulce, llamándole a todas horas. Y llenó su casa de objetos absurdos, para que su imagen no pudiera rellenar cada rincón vacío. Y quemó sus fotos para intentar quemar su recuerdo. Y rompió los espejos, que le devolvian el dolor de esos ojos que una vez la vieron tan cerca. Y cerró puertas y ventanas. Y se amordazó y se ató, como pudo, al sofá de la salita para vencer la tentacion de salir a la calle a gritar su nombre.
Y perdió el aliento, porque es posible vivir sin amor, pero no sin oxígeno.
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