El triste tigre

Fué capturado cuando su fiereza, su enormidad y su impoluto pelaje dorado le hacían sentir invencible. Al principio luchó violentamente, atacando los barrotes con garras y colmillos. Cuando comprendió que jamás saldría de allí, se apoderó de él una desesperanza que le hacía dar repetitivos paseos en forma de ocho, o de infinito, con la mirada perdida durante horas, hasta caer rendido. Así durante años hasta que, poco a poco llegó a acostumbrarse, e incluso apreciar, la comida diaria de su encierro, ese aséptico entorno, libre de peligros e incertidumbres.

Una tarde, por azar, el cuidador olvidó cerrar durante unos instantes, tiempo suficiente para deslizarse fuera, la trampilla.

Pero la marca de su jaula le acompañaría para siempre. Incluso hoy, la mayoría sólo le identifica por esas malditas rayas negras.

 

29/09/2009 00:52 Retólicas del vallico ;?>

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Autor: Macdito

En estos tiempos de crisis, no sólo económicas, resulta motivador ver que su derroche de historias no cesa.

Seguiremos esperando al siguiente.

Fecha: 29/09/2009 09:39.


Autor: A.

Este microrelato me gusta mucho ;-) Sobretodo porque se trata de "gatos" salvajes

Fecha: 29/09/2009 09:46.


gravatar.comAutor: Djanker

Solo somos los seres que las historias usan para ser contadas... Creo que era Sabina el que decia que las musas son un pelin casquivanas...

Que hay mejor que un gato? Pues un gato grande!

D.

Fecha: 29/09/2009 12:59.


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