Sueño del final de una noche de verano

Como Homero podría haber escrito, la aurora de rosáceos dedos empezaba a vencer su batalla a los negros corceles de la noche, cuando me acordé de lo bien que podría estar yo recostado en una hamaca disfrutando del vinoso ponto. Desde la majada se veía ya la colladina en la que culminaba el sedo. Allí sólo faltaría descender hacia la base de la canal, salvando el paso más complicado por las laderas herbosas de la derecha.

Trepé, como buenamente pude, la chimenea de salida, con algo de humedad y mucho patio. En el paso de la llambria, algunas piedras sueltas se precipitaron hacia la garganta, mil y pico metros abajo, tan abajo que ya no me dió vértigo mirar atrás.

En el cresterío asomaron los primeros rayos de sol. Rayos de luz limpia y fría que me helaron hasta los bronquios. Aún no sé si lo que soñé sólo fué el final de una noche de verano.

 

20/09/2009 02:08 Retólicas del vallico ;?>

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