Arrecágeles
Estridentes, eléctricos, eran fugaces estelas en el cielo de verano. Sus alas, monumento biológico a la libertad, no les cabían en el cuerpo. Bebían en vuelo rasante de los labajos cercanos, alimentándose de los numerosos insectos que sobrevolaban el secarral al atardecer. Dicen que incluso dormían en el aire, dejándose llevar por las corrientes ascendentes. Realmente parecían disfrutar viendo el mundo a sus pies desde centenares de metros de altitud, o realizando espectaculares carreras de cuádrigas por entre las calles del casco antiguo. En una de ellas, una apurada de frenada errónea le jugó una mala pasada a un joven ejemplar.
Nadie le había explicado -tenía unas patas muy cortas, casi residuales- que un aterrizaje forzoso venía a ser sinónimo de condena de muerte, al no poder remontar el vuelo por su exagerada desproporción alar. Un par de gatos callejeros ya habían empezado una reyerta por la presa, antes siquiera de cobrarla.
Nadie le había explicado que el cuerpo del vencejo no estaba pensado para caer, sólo para soñar.
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Autor: Sergio
Fecha: 29/06/2009 17:09.
Autor: Sergio
Los gatos, esa constante...
Fecha: 29/06/2009 17:12.
Autor: Macdito
Antaño, los chavales intentaban cazarlos con varas repletas de alambres de rueda y lo habitual era cazar un golpetazo en la cara...
Fecha: 29/06/2009 20:22.
Autor: Djanker
Oí, tambien en mi pueblo, que una opción para su captura era el determinado lanzamiento de una boina negra al atardecer, pero no recuerdo si era pa la captura del "arrecágel" o del "murciégalo" (hijo de un murciano y un francés).
Sergio, es cierto que copulan en pleno vuelo, como algunas azafatas amigas de Silvio... que pasada! Por lo visto, se tiran 9 meses volando del tirón (los vencejos, no las azafatas).
A los gatos les tenía que tocar alguna vez no ser los protagonistas...
Fecha: 29/06/2009 22:34.







