Calambre
No era lo típico de la puerta del coche, el jersey de lana, las puertas del metro y la pantalla del ordenador; no. Prácticamente todo lo que palpaba le producía estremecimientos espasmódicos poco agradables.
Y fue él quien se atrevió a tocarla para demostrar que la distribución de cargas estáticas no podía tener fijación con ella. Entonces, los ojos de él resplandecieron y ella no sintió molestia alguna, sino todo lo contrario. Ahora, ella sigue temiendo a las eléctricas sacudidas, pero es él quien se enfrenta a diario a la energía estática, por lo menos, mientras sus ojos sigan chisporroteando.
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Autor: Albero
Enhorabuena por la perseverancia y os envidio el talento, ya lo sabéis.
Un saludo muy cordial.
Fecha: 09/06/2009 09:31.
Autor: Macdito
Por aquí seguimos escribiendo y reescribiendo historias, con más constancia que talento, mientas nuestra ociosidad y sopor profesional nos de unos minutos para ello.
Cordiales saludos,
Fecha: 09/06/2009 19:36.
Autor: Djanker
Gracias por el fiel seguimiento, Maese Albero, que honra nuestros numerosos relatos (quien sabe si alguno talentoso).
Sendos saludos a Albero y Macdito,
D.
Fecha: 09/06/2009 21:44.
Autor: C.S.P.
Fecha: 10/06/2009 00:34.
Autor: Djanker
La decepcion que pueda provocar en terceros no es un parametro que yo pueda (ni quiera) controlar. Depende de la valoracion que ese tercero haga y de las expectatidas generadas, y claro, esa valoracion puede ser erronea, y las expectativas pueden estar sobredimensionadas...
Espero que el tono paternalista y aleccionador de C.S.P. en sus dos anteriores mensajes le proporcione una vida libre de tambaleos. Si no es el caso, y alguna vez se extravia, o cambia de norte, bienvenido/a al grupo, pues tal vez sea mas importante la busqueda que el norte.
Un saludo,
Djanker
Fecha: 10/06/2009 09:00.







