Európolis
Hoy el día no nacerá, este crepúsculo embrionario se prolongará hasta el anochecer...
Gris funcionarial, ciudad vertedero dos dias por semana, me decían, cuando llegué, que “no gusta, pero engancha”. “Como la droga adulterada”, recuerdo que pensé. A veces, como en este sucedáneo de mañana, llueve tan lento, gotas tan finas, tal que si el pavimento repudiara todo lo que viniese del cielo. Sus suelos son hostiles plantaciones de caninos excrementos y adoquines mellados dispuestos a mancillar cuanta pernera de pantalón ose aventurarse por sus dominios. Sus tranvías, sibilinas víboras gordas, acechan, con propósito incierto, a los incáutos transeúntes. Mientras, los coches se resignan a su diaria peregrinacion de lunes de muerte a viernes de ceniza. La luz cetrina de los faros al ralentí ilumina estos pasos de cebra por los que sólo caminan resignados animales domésticos de andar áspero.
Señores con corbata que escuchan, gesticulan, van al servicio, explican, toman apresurados el café, se exasperan y tienen mucho que hacer en los intestinos de los edificios. Hoy, como cada día, sólo seré uno de ellos.
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Autor: Macdito
Hace poco me dijeron que se escribe mejor cuando uno no está sobrado de felicidad.
Siendo así, casi se desea no tener nunca nada que escribir.
Fecha: 05/06/2009 15:20.
Autor: Djanker
D.
Fecha: 06/06/2009 15:45.







