Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2008.
Girasoles
El verano torció la cerviz de los miles de girasoles que, desde principios de septiembre, rinden eterna pleitesía a la cuna solar.
Otros campos buscan el sol desde sus ejes rotatorios. Forasteros recién llegados desde la capital a páramos cuyos vientos fríos desecan las almas y deshumoran los pedregosos campos.
-Buscan producir energía, dicen.
Ya no recuerdan las huertas ni las choperas. Después, la remolacha emigró. A ellos les dijeron que volverían, pero ya se saben cómo son estas cosas.
-Cada vez menos sembrao, y más cantos y más abrojos...
Los viejos girasoles dan la espalda a un enésimo crepúsculo. Miran con resignación un terreno indigno.
Haiku del camino
Buscaba con tanto ahínco la felicidad
que perdió la risa
por el camino.
Tauroadicción
Jóvenes, gordos y viejos son, por unos segundos, niños que gritan, brincan y juegan. Cada vez que salen de un lance con el animal, lo golpean o, simplemente, lo citan, se les traza la seña de identidad de la comarca: la bobalicona sonrisa posterior.
Han estado en el epicentro de la vida social del municipio. Han visto de frente al Minotauro. Han encontrado un motivo más de charla para el monólogo, sucesivo o simultáneo, del vermú en el bar.
Faro de Eckmül
A Edu.
Mi tatarabuelo era marinero, como tantos bretones. Pereció por estos mares, dejando a mi tatarabuela viuda y con la taberna bajo el faro como única fuente de ingresos. Lugar proscrito, señalado y repudiado por los poderes eclesiásticos de la zona, hacia ella se dirigían los inocentes feligreses, atraídos por el hipnótico haz de luz giratorio, para perderse en su bruma y arder en el fuego eterno del Averno.
Cuentan que la hija joven de la dueña, ayudante de camarera que luego sería mi bisabuela, conoció allí a un apuesto galán que trabajaba en un cuartel cercano. Siempre pedía lo mismo: una cerveza con picón, y una cita para el día siguiente. A cambio sólo le ofrecía unas monedas y una irresistible sonrisa envuelta en un elegante uniforme.
Al cabo de unas semanas, ya paseaban de la mano bajo este cielo gris, entre la espuma de las olas que salpicaban la dársena del puerto.
Pasatiempo
Mientras matas el tiempo...
…tic...tac...
...el tiempo te va matando.
Haiku del maestro
El buen maestro
tuvo antes que ser
mejor alumno.
Pastas de autor
Allí estaba él, bonachón, sin afeitar, leyendo el periódico. El mostrador carecía de género.
-¿Qué desea?
-Dos cajas de pastas.
En la pequeña bollería, impoluta y casi vacía, resonaba el eco de las melodías del transistor.
-¿Cuantas pastas quiere por caja?
-Lo normal, supongo... – contesté confundido. – No sé… ¿Treinta?
-Muy bien, mañana antes de la hora de comer estarán listas. Son ocho dólares.
-Pero... ¿no tiene ninguna caja ya preparada?
-Oiga… -contestó ofendido. - ...si quiere cajas de pastas, vaya usted al mercado y allí las podrá comprar. Si quiere mis pastas, déme el dinero y mañana las tendrá...
-Y recuerde que no soy un vendedor, sino un artesano.- espetó, ya sin ascuas en los ojos.
Me pregunté, atónito, si firmaría cada pieza con sus iniciales. Tal vez las llevara al registro para efectuar un copyright de cada una. Pastas de autor.
Después de salir, aún sorprendido, volví la vista atrás y comprobé cómo apagaba la radio. Empezaba a preparar la harina, el azúcar y los huevos necesarios para su genial creación.
Haiku del Edelweiss
Flor lejana:
la inacessibilidad,
tu mayor belleza.
Haiku del escritor
Más fácil escribir historia nueva
en hoja en blanco
que en libro.







