Hijos de perra
Sólo era una madre amenazada, sin valor para atacar y sin poder dejar a sus vástagos en manos de esos bárbaros. Las dos crías de bípedos sin plumas eran capaces de lanzar piedras a distancias enormes y con gran precisión. Una de ellas alcanzó al menor, todavía demasiado pequeño como para experimentar odio o recelo.
Se quedó en pié, ladrando desconsolada al viento, esperando que los salvajes se aburrieran de su feroz diversión.
Comentarios » Ir a formulario







