Juliette

Allí la encontré, centenaria, puede que inmortal. En definitiva, en una dimensión ajena al tiempo pero, a la vez, tremendamente material, insultantemente corpórea...

Con una finjida sonrisa tímida de comienzos del XVII, allí estaba la misma joven que trabajaba como dependienta en la pastelería de Moret-sur-Loin por la que paró D´Artagnan a tomar un bollito cuando hacía ronda como cadete en la compañía des Essarts de las Guardias Francesas en las inmediaciones de Fointenebleau, en aquel otoño de copas incendiadas. 

El gascón volvería con asiduidad a catar las delicias de la patisserie Jérôme Perrier, seguramente la mejor de la región. No pocos problemas le depararía su goloso apetito.

 

13/11/2008 14:06 Retólicas del vallico ;?>

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