Pastas de autor
Allí estaba él, bonachón, sin afeitar, leyendo el periódico. El mostrador carecía de género.
-¿Qué desea?
-Dos cajas de pastas.
En la pequeña bollería, impoluta y casi vacía, resonaba el eco de las melodías del transistor.
-¿Cuantas pastas quiere por caja?
-Lo normal, supongo... – contesté confundido. – No sé… ¿Treinta?
-Muy bien, mañana antes de la hora de comer estarán listas. Son ocho dólares.
-Pero... ¿no tiene ninguna caja ya preparada?
-Oiga… -contestó ofendido. - ...si quiere cajas de pastas, vaya usted al mercado y allí las podrá comprar. Si quiere mis pastas, déme el dinero y mañana las tendrá...
-Y recuerde que no soy un vendedor, sino un artesano.- espetó, ya sin ascuas en los ojos.
Me pregunté, atónito, si firmaría cada pieza con sus iniciales. Tal vez las llevara al registro para efectuar un copyright de cada una. Pastas de autor.
Después de salir, aún sorprendido, volví la vista atrás y comprobé cómo apagaba la radio. Empezaba a preparar la harina, el azúcar y los huevos necesarios para su genial creación.
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Autor: Macdito
Pd. En ca tirso suele haber excedentes, excepto el día del cristo y en Semana Santa... pero claro, no son de autor...
Fecha: 20/10/2008 11:14.
Autor: Djanker
D.
Fecha: 20/10/2008 11:32.







