Faro de Eckmül
A Edu.
Mi tatarabuelo era marinero, como tantos bretones. Pereció por estos mares, dejando a mi tatarabuela viuda y con la taberna bajo el faro como única fuente de ingresos. Lugar proscrito, señalado y repudiado por los poderes eclesiásticos de la zona, hacia ella se dirigían los inocentes feligreses, atraídos por el hipnótico haz de luz giratorio, para perderse en su bruma y arder en el fuego eterno del Averno.
Cuentan que la hija joven de la dueña, ayudante de camarera que luego sería mi bisabuela, conoció allí a un apuesto galán que trabajaba en un cuartel cercano. Siempre pedía lo mismo: una cerveza con picón, y una cita para el día siguiente. A cambio sólo le ofrecía unas monedas y una irresistible sonrisa envuelta en un elegante uniforme.
Al cabo de unas semanas, ya paseaban de la mano bajo este cielo gris, entre la espuma de las olas que salpicaban la dársena del puerto.
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Autor: Macdito
Fecha: 14/10/2008 10:46.
Autor: Djanker
D.
Fecha: 14/10/2008 11:21.







