Girasoles
El verano torció la cerviz de los miles de girasoles que, desde principios de septiembre, rinden eterna pleitesía a la cuna solar.
Otros campos buscan el sol desde sus ejes rotatorios. Forasteros recién llegados desde la capital a páramos cuyos vientos fríos desecan las almas y deshumoran los pedregosos campos.
-Buscan producir energía, dicen.
Ya no recuerdan las huertas ni las choperas. Después, la remolacha emigró. A ellos les dijeron que volverían, pero ya se saben cómo son estas cosas.
-Cada vez menos sembrao, y más cantos y más abrojos...
Los viejos girasoles dan la espalda a un enésimo crepúsculo. Miran con resignación un terreno indigno.
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