Pedro

Repetidor, cayó de séptimo junto con Vicky, el azote de las aulas y jefe de los malosos. Su ingenio en los exámenes parecía ser inversamente proporcional al desplegado a la hora de contar chistes e historias. Enseguida congeniamos. A través de una mirada tan limpia como las montañas de su Cantabria natal, veía el mundo tal y como debiera ser. Todo el que se cruzaba con él por los pasillos no podía evitar esbozar una media sonrisa.

Sólo alisaba sus carrillos cuando jugaba al fútbol, un Beckembauer de 13 años que sacaba el balón jugado con insultante facilidad. Nunca descuidaba su posición ni se prodigaba en el ataque. Sólo disparaba para marcar, casi siempre desde fuera del área, con un tiro seco y pegado al palo. Apenas celebraba sus goles, sólo los de los demás del equipo.

Tras el pitido final, su sonrisa volvía a dibujarse para festejar una permanente e inquebrantable alegría.

 

18/09/2008 10:24 Retólicas del vallico ;?>

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