El insomne
De mis años de revisor, nunca olvidaré a aquel durmiente viajero. Gastaba casi todo su dinero en billetes nocturnos de tren. Pude saber que no viajaba por ocio, familia o trabajo. Únicamente era capaz de conciliar el sueño en vagones ferroviarios de largo recorrido. Repartía sus días en varias ciudades, gastaba sus noches entre raíles y traqueteares. Ningún lugar podía evaporar su eterno desvelo.
Dicen que hay trenes que pasan sólo una vez en la vida. Él lo sabía, yo lo sé. Quizás por eso ambos necesitábamos estar en un tren: para evitar ver cómo se marchan lentamente desde el apeadero.
A Geiger.
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Autor: Djanker
En todo caso hay algo que no vuelve, pero otros trenes y ciudades se cruzarán en el futuro...
D.
Fecha: 08/09/2008 12:11.







