Estrellado
Su madre le había dicho que ella se merecía lo mejor, la luna entera, y todo lo demás sería poco.
A él se le ocurrió llevarle una pequeña luna que había robado, con mucho pesar, del belén de la parroquia.
Al verla, ella le sonrió con ternura. Le obsequió con un piadoso beso en la mejilla.
Mientras recibía los sopapos del sacristán, él sólo sentía el suave roce de sus labios, y sus ojos, humedecidos, relucieron durante días como infinitos astros del firmamento.
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Autor: Djanker
Fecha: 26/08/2008 14:16.







