Curro Jiménez De los antros
Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.
Deuteronomio 18:22
Episcopado hasta las trancas, el bandoleril facedor de entuertos abogó por causas perdidas con exacerbada inquina. Chirlón y ocejudo, ni su visajo antiguado ni su machacón enfado ni su temible vocecilla habrían podido profetizar tales desmanes. La perfidia del presbiterio corrugó los postabruptos de su locuacidad, castigada por juzgados y prejuzgados.
Pastizales se vierten hoy por sus infinitas ansias de proselitismo.
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