Gabriel
La vrai liberté est le vagabondage.
Dormía en un banco del parque, tapizado con viejos cartones. Bebía cerveza barata. Comía lo que le daban. Apenas gesticulaba. Por diálogo, apenas monosílabos. Sus cálidos ojos de joven anciano debían haber perdido el brillo de la mirada muchos años atrás.
Pero en aquella noche lejana de hostales sin plazas libres me ofreció toda su nada.
Compartimos pensión completa en aquel hotel de mil estrellas.
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