Hospitio perditionis
La mayor de las peregrinaciones de aquel tiempo tenía lugar hacia el kilómetro 269 de la Nacional, en plena calle mayor de Castilla, donde un cortejo de luces y alumbrados desembocaba en la catedral de las palmeras fluorescentes. Exiliados de sus familias por tiempo indeterminado, la inmensa multitud acudía en masa a este lugar de devoción secular. Algunos, en búsqueda de reliquias de otro tiempo; otros, por espiar pecados ajenos; los más pudientes, por ser invitados a la ardiente capilla de Lourdes, o por conocer a Fátima y sus tres secretos.
Casi todos buscaban saltarse la reja, tocar por unos momentos a sus blancas palomas y, allí, entregarse al éxtasis de una unión inefable de cuerpo, sangre y espíritu.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Anónimo
S.
Fecha: 18/07/2008 16:11.
![]()
Autor: Djanker
D.
Fecha: 21/07/2008 09:33.






