Bonobús astral

En los descansos, me perdía en la biblioteca del departamento, dentro de aquellos viejos mapas. Atravesé el Salar de Atacama, ascendí a las montañas del Gaurisankar, navegué por todas las enigmáticas islas del Egeo. Observé Úbeda desde sus cerros, la comarca de Babia desde sus cumbres, la luna desde su superficie. Siempre acababa mis viajes en el Cabo de Hornos o el de Buena Esperanza, principios de nuevas costas y mares ignotos.

Antes de volver con las ecuaciones solía perderme unos minutos en la sección de filosofía, siquiera por herir de muerte, martillo en mano, a ese dios que siempre acababa por resucitar.

 

09/07/2008 08:47 Retólicas del vallico ;?>

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Autor: A.

Me gusta mucho este microrrelato ;-).

Fecha: 09/07/2008 09:53.


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