Gelifracción
Era la más fría de aquel abulense berrocal. De entre todas ellas, enormes como huevos prehistóricos, la eligió como reposo emocional durante aquel estío.
Fueron esos días los más felices de su dilatada existencia. Le invadían los escalofríos ante el dulce recitar de sus pensamientos y juntos eran uno, en aquel granítico universo.
Cuando las tardes comenzaron a menguar, volvió a quedarse sola.
Y el otoño trajo las lágrimas que recorrieron sus profundas oquedades. Y el invierno heló su corazón, que no tardó en desquebrajarse, quizás, sólo quizás, por miedo a la eterna soledad.
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Autor: Djanker
D.
Fecha: 26/05/2008 10:46.







