Edema
A los ángeles caídos.
Su vida se extinguió como una vela; parecía que permanecía igual pero, cada minuto que pasaba, se consumía lenta, inexorable, en una agonía congelada con repentinos brotes marchitos de esperanza y lucidez.
Jari, el único supervivente, trató de reanimarlo durante días. Cuenta que, al ver sus ojos opacos, sus mejillas y su barba llenas de lágrimas congeladas, le miró fijamente y masculló: "Joder, si que debo estar mal… Vete y déjame en paz...".
Su sueños quedaron allá arriba, donde siempre estuvieron.
Los de Jari también debieron quedar arriba. Aún no los encontró.
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Autor: A.
Fecha: 23/05/2008 11:39.
Autor: Macdito
Lo dijo el propio Iñaki Ochoa de Olza. Ya sabemos que hay que tener cuidado con la voz de la montaña, pero es difícil no sucumbir.
Descanse en Paz.
Fecha: 23/05/2008 20:25.







