Ego te absolvo

La sacristía rezumaba el dulce aroma de la mistela que, sin transustanciar, no era más que deleite pecaminoso de sentidos. En la tarima, un manutergio manchado de rojo carmín había recogido el rastro que los labios dejaron en el cáliz.
Se consagraron al deseo en una liturgia sin estola, ni palia, ni patena y los cirios habían contemplado la blancura de sus pieles, envidiadas por las distantes ropas negras.
Meses en retiro le borraron aquella nocturna adoración. Siguió entonces impartiendo absolución, aunque bien sabía que de poco sirve sin arrepentimiento.

 

05/05/2008 13:37 Retólicas del vallico ;?>

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gravatar.comAutor: Djanker

Me alegra comprobar que las sombras de la sacristía maceran nuevos frutos, esta vez de un rojo jugoso... Será la primavera, tal vez el mayor de los pecados veniales...

Fecha: 05/05/2008 13:43.


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