Susi
Hallábame pintando un mural sobre Pentecostés en el colegio de Jesuítas. Necesitaba el color azul para acabar el manto de un apóstol. Me lo ofreció con una generosa sonrisa al trasluz del inmenso ventanal. Tomé algo de pintura de su palma de la mano, abierta y confiada, con el dedo índice, que se deslizó como en mantequilla.
Resultó lo más parecido al Espíriru Santo que encontré en aquella convivencia.
25/04/2008 09:31 Retólicas del vallico ;?>
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