Melissa

Aterrizó en mi pueblo desde Dios sabe dónde. Me la encontré cara a cara en el autobus... Hiperbórea, como diría Nietzsche; pneumática, como decías tú; un cañón, como dijo el conductor del bus. Comence a hablar con castellana parquedad por no parecer el alfredolandiano de turno... Momentos antes de intentar arrancarle una cita, ella se me adelantó... ¡cómo son por esas tierras!

Repetimos los encuentros. Aún hoy no me explico por qué no intente nada. La falta de arrestos fue probablemente el principal motivo. Otro, no menos importante, tal vez fuera el temor a dejar de levantarme con la seguridad de encontrarla cada día.

Pero al final llegó ese día, la mañana en la que me desperté con la certitud de que jamás la volvería a ver.

16/04/2008 10:53 Retólicas del vallico ;?>

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