Justine

Entre el humo y el ruido del bar parecía un pez fuera del agua o una religiosa sin sus hábitos. Su boca sonreía para agradar, pero sus ojos limpios mostraban la sinceridad de su sonrisa. Me contó dulcemente, en aquella lengua extraña, que venía de ultramar. Cuando dos hacen por entenderse, al final se entienden, más si hay alcohol de por medio.

Le quise acompañar a su residencia pero un amigo le dijo que tenían coche. Se desvanecíó lentamente, como una piedra lanzada en mitad de un océano transparente.

14/04/2008 13:52 Retólicas del vallico ;?>

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