Martina

Dominaba los tempos de la seducción con precisión suiza. Parecía una experta en el tema y, lejos de avergonzarse de ello, se jactaba de un pasado batallador a las puertas de las discotecas. Cuando hablaba, su seguridad, avasalladora, le hacía parecer una cuarentona encerrada en un cuerpo de veinteañera recién cumplida. Es como si hubiera hecho un pacto con el diablo, de no ser porque no creo que el diablo fuera tan estúpido como para fiarse...

Creía controlar siempre la situación y, para ella, la creencia era certitud. Daba una de cal y tres de arena, decía que por sus circunstancias personales. Dicen que las chicas buenas van al cielo y las malas a donde les da la gana. Tina hacía que las cosas fueran donde ella quisiera. Era egoista, consentida y caprichosa, pero llena de sabor, sobre todo picante para con algunos y agrio para con casi todos. Capaz de la dulzura, mas dosificada con cuentagotas.

Su arsenal eran sus camisetas blancas, su mortal caida de ojos y una sonrisa entre timorata y desafiante. Me fijé en ella desde el primer día. La temía casi tanto como me atraía.

Una noche, la gané a un amigo con un póker de nueves. Me cobré la pieza meses después.

 

11/04/2008 10:02 Retólicas del vallico ;?>

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