Arma blanca
Llegaron pronto al lugar de los hechos, frío de cojones por cierto, pero sólo encontraron su cuerpo inerte en medio de un charco de sangre que empapaba la nieve formando un macabro granizado. Presentaba orificio de entrada por objeto punzante en la garganta. La carótida y la tráquea habían sido seccionadas limpiamente.
Las huellas de Marcial, principal sospechoso, por no decir presunto autor, aparecieron en el camino, al igual que las de los otros siete vecinos de la pedanía, que acudían a diario al soto a cortar leña. Fué interrogado poco después. Confesó haber andado por la ribera poco antes de la hora de la muerte de Paco. Además, les unía una íntima enemistad por todos conocida. Pero ningún rastro de ADN se encontró en las hachas, cuchillos y herramientas de Marcial, ni en las de ningún otro aldeano.
-Créame que lo siento. Ya no podré cargarme a ese cabrón... – comentó con tono enfadado mientras sus ojos sonreían. Decenas de hombres con perros y detectores de metales rastrearon el valle durante días en busca del arma homicida, única prueba que podría ser considerada como definitiva por el Tribunal. Era como si se hubiera esfumado.
Mientras, desde el alero del molino abandonado, casi todos los carámbanos de hielo asistieron, deshaciéndose en lágrimas, al levantamiento del cadáver.
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Autor: Djanker
Lo que no me consta es que se haya usado nunca un afilado carámbano de hielo como instrumento transmisor de odio.
Fecha: 17/03/2008 10:46.
Autor: Sergio
Aunque si (crees que) nunca lo habías leido, supongo que no se puede considerar (técnicamente) un plagio.
Fecha: 17/03/2008 17:27.
Autor: Djanker
Fecha: 18/03/2008 09:44.







