Onírico
Me sorprendí a mí mismo defendiéndome, con una raqueta obsoleta, de una pelota que no cejaba en su rebote continuo por aquellos cuatro muros de hormigón. Sabía que las partidas en solitario son muy difíciles de ganar.
La extenuación me indujo a caer sobre el frío suelo, pulido por miles de pisadas indiferentes. Desde ahí, me di cuenta que se mostraba un oscuro cielo estrellado.
Mientras los párpados caían, busqué algún cuerpo celeste que me transportara a un mejor sueño, a otra posible realidad.
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Autor: Djanker
A ver si escribo algo un día de estos, que ando falto de inspiración...
Fecha: 04/02/2008 13:00.







