Tóxico
En el suelo de un after-tugurio me encontraba inmovilizado cual presa liliputiense. Horas antes, había comenzado el rosario de cubalibres perfumados y aspiraciones de adrenalina a través de billetes sudados.
Sin poder abrir siquiera los párpados, comencé a sentir un picor nasal, una incontenible necesidad de inspirar.
Es costumbre que los antros sean anegados de serrín para facilitar su escasa limpieza… Desde entonces, todavía sigo estornudando.
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Autor: Djanker
Fecha: 10/12/2007 12:36.







