Tóxico

En el suelo de un after-tugurio me encontraba inmovilizado cual presa liliputiense. Horas antes, había comenzado el rosario de cubalibres perfumados y aspiraciones de adrenalina a través de billetes sudados.
Sin poder abrir siquiera los párpados, comencé a sentir un picor nasal, una incontenible necesidad de inspirar.
Es costumbre que los antros sean anegados de serrín para facilitar su escasa limpieza… Desde entonces, todavía sigo estornudando.

 

09/12/2007 20:36 Retólicas del vallico ;?>

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gravatar.comAutor: Djanker

Podríamos decir que, después de la ranciedad, la tuguriedad es la segunda especialidad de Macdito, conocedor de la noche y de sus abundantes, a veces placenteras y otras sórdidas, sombras.

Fecha: 10/12/2007 12:36.


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