Sr. Don Juan
Ya a sus taitantos le costaba cada día un poco más montar en su descapotable blanco e ir a invitar a las frescas de la discoteca a cuanto consumo, legal o no, tuvieran a bien… Sus viejos compañeros de juerga nocturna ya se habían casado, incluso algunos más de dos veces. Un dinero le costaba mantener la tirantez de su piel sin descuidar su tono tostado, pero un dinero bien empleado... "Las damas son un pasatiempo, un arte, un deporte, una afición, una ciencia o como se le quiera llamar, pero lo que es seguro es que se juegan en solitario…". Le gustaba considerarse un mártir del amor, sólo se dedicaba a hacerlo bien sin mirar demasiado ni el quién, ni el cómo, ni el cuándo y, gracias a los últimos avances de la farmacología, ni siquiera el cuánto. Como el decía: ¨En esta vida de ambición sin freno, competitividad creciente y puñalada por detrás, alguien se tiene que encargar de divertirse ...y de divertirlas...¨
La cama, el yate o los retretes ya hacía tiempo que le aburrían… Ahora sólo disfrutaba de los abordajes, de las primeras palabras, de la primera mirada, entre desconfiada y curiosa… Al fin y al cabo, la tarjeta de crédito es casi fundamental, la imagen es ciertamente imprescindible, pero no es menos verdad que no lo son todo…
Comentarios » Ir a formulario







