Posibilidad remota
Si pudiéramos mezclar el torrente de energía de Nietzsche
para dar a Dios su puntilla, su cielo y su infierno;
la erudición barroca de Borges para descifrar las líneas del tigre
desde el centro del laberinto y mirar a ese futuro olvidado
que no es otro sino nuestro pasado;
la pasión inquebrantable de Miguel Hernández para añorar huertos y naranjos,
y sentar cátedra de libertad desde la cárcel;
añadir el compromiso de Alberti para llegar a hacer, tan de mañana,
que el sol se fuera poniendo banderas amoratadas...
Si pudieramos aderezarlo todo con el sugerente surrealismo de Neruda
para intentar asustar a un notario indolente con un lirio recién cortado...
…pero sólo veo rutina, desidia, grisadumbre, laxitud...
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