Talentoso iluso
Querer no siempre es poder. Era una certeza que enturbiaba sus ilusiones. Había que destacar a toda costa en una jungla plagada de mediocridad y autorrealización.
Sus entendederas negociaron someramente con la desidia una solución al dilema.
El seis de junio del pasado año vendió su alma al diablo por 21 gramos de talento. Después del trueque no supo en qué utilizarlos, quizás no eran suficientes. La inapetencia seguía apoderandose de él, nada merecía una gota de sudor, y ya no contaba con más saldo para negociar.
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Autor: Djanker
Fecha: 02/08/2007 11:47.







