El "Mono"
-No me llama..., no me llama..., no me llama el muy… - La cotidianidad del teléfono alojaba ahora hondos matices de desesperación.
Ante el primer timbrazo reaccionó como un púgil desde el rincón. Su orgullo ante cualquier tipo de ayuda, como decían sus padres; su terquedad congénita, o tal vez una dependencia enraizada en su vulnerabilidad ante las sensaciones, se obstinaban en estrellarse, una y otra vez, contra el mismo cristal, contra el mismo polvo.
Comentarios » Ir a formulario







