Sirena

Vio unos ojos grandes y traviesos, amenazadoramente seductores, que le traspasaban la carne como un afilado arpón. De esa sonrisa incitadora ya no se podría desembarazar.

Viejos marinos le habían prevenido de escuchar sus cantos, pero nadie le advirtió que tampoco debía mirar.

 

26/06/2007 08:57 Retólicas del vallico ;?>

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