Atormentados
En estas noches, todo es posible... Las telas de araña se rasgan sin que el viento tenga piedad de los pacientes días de elaboración y del minucioso trabajo de la esforzada trapecista. El silencio se puede escuchar, el aire crispa la piel y las almas, acongojadas, buscan refugio. El suelo ansía ser barro… Los flashes del cielo tratan de inmortalizar, indiscretos, el excepcional evento.
Lo demás, todos lo sabemos... Pesados camiones descargarán agua a raudales. Ese agua liberará las tensiones acumuladas tras una cálida jornada de bochorno. Ese agua empapará nuestra ropa, mezclada con el pasto de las vacas. Ese agua tratará de limpiar, sin éxito, la pátina de rutina de nuestra piel.
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