Hamelín
A la hora de la partida, la cantina estaba repleta de labradores cincuentenarios, desesperados por aquella plaga de topillos.
-Los han soltado los del ICONA- afirmaban varios, mientras los demás asentían gregariamente.
Ante tan funesta población para las tierras, decidieron contratar a un reputado flautista que solucionara el problema. Tras su paso, el pueblo quedó en silencio, vacío. Aquella melodía embelesadora limpió de males la zona.
Nunca más volvieron a escucharse voces en la cantina, pero ecosistemas y animales volvieron a su equilibrio natural, sin rastro de hombres.
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Autor: Djanker
Fecha: 18/06/2007 10:19.







