Traición
Eso, póstrate ante mi como el gusano que eres. Maldito puerco selyúcida, tus plegarias y lamentos no te librarán de una muerte lenta… Calla, cobarde… semejante traidor no merece pertenecer a esta dinastía de fieros guerreros y sabios administradores. Tu sentencia ya está dictada. Dudo que sepas morir como no has vivido. Y deja de llamarme padre. Tú nunca has sido un gaznaví… Esa palabra en tus labios suena como un arpa desafinada.
Jorasán entera maldice tu nombre, ese mismo que yo, mañana, ya habré olvidado.
Comentarios » Ir a formulario







