Crédito

Era pendenciero, alegre y vivo como un rayo, jugador, bebedor y mujeriego, un tipo poco amigo del trabajo y los compromisos, pero un gran amigo de sus amigos, que eran muchos. Volvió a su pueblo tras la Guerra. Se comentaba que llegó cambiado, con una mirada apaciguada, pero opaca también. No volvería a frecuentar ya las cantinas ni las verbenas de la comarca. Para sorpresa de todos, se casó con Maria Agustina, la chica del hojalatero, no especialmente buena moza, pero trabajadora, seria y hacendosa como pocas. Tuvo 9 hijos. Dicen que le había prometido a Dios que crearía más vidas de la que había quitado.

 

11/05/2007 08:56 Retólicas del vallico ;?>

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